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Jabón y detergente ¿Dos palabras para un mismo producto o dos productos para un mismo fin?

November 12, 2017

Cotidianamente solemos utilizar las palabras “jabón” y “detergente” como si de un par de sinónimos se tratasen para referirse a un mismo producto, sin embargo, esto no es del todo correcto; a pesar de que ambos productos se utilizan para el “mismo” objetivo, su origen de fabricación y composición son diferentes, a continuación te platico en qué consisten estas diferencias que normalmente pasamos por alto.

 

 

Un poco de su historia…

 

El jabón podrá ser todo menos nuevo, imagínate que se tienen registros de formulaciones de lo que hoy conocemos como jabón que datan del año 2200 a.C., pertenecientes a los babilonios; ellos utilizaban una mezcla que a grandes rasgos contemplaba: agua, álcali y aceite de casia. Sucesivamente, diversas civilizaciones como los romanos, los chinos, los de medio oriente, fueron creando sus propias fórmulas de “jabón”, siempre con ingredientes de origen natural, agregando cada quien su toque de acuerdo con la época y la zona geográfica. Llegada la época medieval el uso de jabón era un lujo, principalmente por el costo de fabricación del mismo (obtención de aceites vegetales y grasas animales). Posteriormente los costos de fabricación se fueron abaratando y los jabones se comenzaron a producir y distribuir masivamente.

 

Fue para el año 1916 (Primera Guerra Mundial) donde los ingredientes naturales para la fabricación de jabones empezaron a escasear, a estas alturas el jabón ya había pasado de ser un lujo a ser una necesidad, por lo que científicos se vieron obligados a desarrollar un producto de igual acción que el jabón pero fabricado con ingredientes sintéticos, es en dicho año donde los detergentes surgen como una alternativa al tradicional jabón. Leídos estos dos párrafos ya te podrás haber dado cuenta de cuál es la principal diferencia entre jabón y detergente, el primero es fabricado con ingredientes naturales mientras el segundo se elabora a partir de elementos sintéticos.

 

Jabón vs Detergente

 

Con el afán de no embrollarnos mucho con la química podemos decir que básicamente un jabón es la sal metálica de un ácido graso, y se genera a través de una reacción química que se le denomina saponificación. Durante este proceso la grasa reacciona con la sosa para producir jabón y glicerina. Estos ácidos grasos se obtienen principalmente de dos fuentes: aceites vegetales (coco, palma, pino, etc.) y grasa animal.

 

Ahora, por el otro lado, tenemos que los detergentes se elaboran a partir de sustancias sintéticas como los denominados “sulfonatos de alquilbenceno lineales”, lo sé el nombre suena bastante rebuscado, solo lo menciono para ejemplificar un tipo de sustancia que se utiliza para su fabricación. Otro punto clave a destacar es que los detergentes contienen surfactantes (proveniente del término en inglés “surfactant” o “surface active agents”). También denominados tensioactivos, los surfactantes apoyan fuertemente en la acción limpiadora gracias a que reducen considerablemente la tensión superficial del agua permitiendo que ésta se expanda mejor y en el caso del lavado de ropa, que el agua atraviese con mayor facilidad los tejidos y remueva la suciedad.

 

 

Actualmente para el lavado de ropa se utiliza en mucho mayor porcentaje el detergente que el jabón, esto derivado de la forma en que reacciona el jabón en el agua; cuando se termina de lavar prácticamente el detergente no deja residuos por lo que el enjuague o aclarado requiere de mucho menor cantidad de agua y tiempo, en contra parte con el jabón que una vez terminada la fase de lavar, se tiene que hacer un enjuague o aclarado parecido en tiempo y volumen de agua a una fase de lavado de lo contrario, el jabón dejará una delgada película sobre la ropa (que con el tiempo y la acumulación terminará por acortar el ciclo de vida de la prenda).

 

Aunado a lo anterior la efectividad del jabón se anula cuando el agua que se emplea en el lavado es dura, esto sin mencionar los residuos sólidos que se forman en la interacción jabón - minerales y que después de depositan en la ropa. Por el otro lado, los detergentes pueden manejar la dureza del agua de mucho mejor manera, incluso con agua dura siguen manteniendo su capacidad limpiadora, en ocasiones basta con agregar un poco más de detergente, tal como lo expongo en mi post “Combatiendo la dureza del agua en lavandería”.

 

Por último, el jabón requiere de al menos agua tibia para poder desarrollar su máximo potencial de limpieza, caso contrario es el de los detergentes, los cuales están desarrollados para ejercer todo su poder de limpieza a cualquier temperatura.

 

Como podemos apreciar, el detergente le lleva una amplia ventaja al jabón en cuestiones de efectividad, obviamente no se esperaba menos; uno se creó hace más de 3000 años mientras que el otro se desarrolló hace apenas poco más de 100 años. Ahora, si nos preguntamos sobre el impacto ambiental de cada uno, a priori, pareciera ser que el jabón lleva todas las de ganar sin embargo esto es una verdad incompleta; en efecto el jabón al ser de origen natural es prácticamente inocuo para el entorno, mientras que el detergente proviene de sustancias sintéticas y sus residuos pueden modificar ciertas características de por ejemplo el agua donde terminan. Pero sucede que el jabón requiere de mayores tiempos de lavado, de mayor temperatura del agua para lavar, de mayor tiempo y volumen de agua en el enjuague o aclarado, esto también impacta negativamente al medio ambiente, mientras que hoy en día la biodegradabilidad de los detergentes va en constante aumento; entonces, opino que se compensan algunas ventajas y desventajas de cada uno en cuanto al impacto medio ambiental.

 

 

 

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